sin trabajo, como desde años atrás se encontraba y, como desde años atrás repitiendo papelón, con camisa hawaiana y pantalón corto marcando paquetón, en un arranque compulsivo más, ante la presencia de su mujer, dos de sus hijos y su anciana madre recién llegada del pueblo, se levantó del sillón desde el que veía la siempre encendida televisión y, aunque su equipo iba ganando, se dirigió hacia la puerta de salida sin intención alguna de por la misma salir si no de tomar carrerilla, y así, con gran impulso, corrió hacia la terraza abierta de par en par, lanzándose al vacío. Vacío de tres metros...
domingo, 2 de marzo de 2008
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