A su vuelta,
después de varios años de mercenarios secretos servicios y pingües beneficios en extranjeras contiendas obtenidos, se dispuso Oscar a invertir lo tan extraordinariamente bien pagado, borrar de cuajo de su memoria lo por su propia mano de cuajo segado y, deportivamente, retomar antiguos confortables saneados hábitos, costumbres, rutinas, bondades y amistades.
Viviendo en paz, frotándose las manos.
Como si nada hubiera pasado.
Pero a menudo, desde su retorno, en los ojos de las personas que se encontraba o citaba, en privados o públicos lugares, le parecía advertir algo indefinible que reflejaba su propio para los otros “no ser”.
Y un día, por casualidad, mientras hacía la compra en el supermercado, miró hacia el espejo en un lateral situado y lo que vio fue una vaguedad, casi una especie de sombra allí donde debiera haber él estado, como el resto, reflejado.
En tan alto grado se dio la apreciación que, abandonando la cola, perdiendo la vez, desde otro ángulo aún más cercano y anexo desde el que mejor poder verse, frontal, volvió el espejo mirar, no encontrando rastro alguno que de sí mismo diera fe ni advertencia de su lugar en tan expreso primer puesto.
Sencillamente, no estaba allí.
No del modo y la manera que pudieran percibirle, verle y sentirle como él veía, percibía y sentía. No de esa manera que cualquier espejo la faz en los ojos refleja la realidad mostrando perfiles de una pieza, que, enteros, no fueron perdiendo por el camino el paso, el peso, el supremo escrúpulo en el caso de obediencias debidas sus bolsillos llenando, segando vidas.
Así fue como Oscar, temiendo y en cierto modo acatando de lo comprendido las secretas propias leyes naturales en consecuencia, en las colas a todos dejaba antes pasar, perdiendo la vez, el número y el turno, siendo el último atendido, dilatando cuanto podía su tiempo, retrasando a toda costa mirar su conciencia, saber de qué estaba ya compuesta y cuál era su contenido.
Contentándose con observar a los amigos de lejos,
dando por rotos los espejos.
lunes 18 de septiembre de 2006
Espejos.

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28 hasta el momento lo comentaron.:
desde luego tienes una musa paseando por tus estancias, esas que ya sean exteriores o interiores, dan cobijo a versos, prosas y a otras extravagancias.
Un texto genial, Susy. Bravísimo.
Hola Susy!!!!gracias por tu comentario, visita, y consejo!!!!Bufff, me he quedado perpleja leyendo tu relato, increíble, tienes una magia al escribir que engancha, de verdad, muy bueno!!!
Un blog muy interesante y al que me veo en la "obligación" de tener que visitar muy amenudo, me ha encantado!!!
Muchos besiñosssss!!!!
Solemos parecer preparados para vernos en los espejos, pero cuando muestran su verdadera cara, debemos ser lo suficientemente valientes para la imagen que devuelve.
Como siempre un placer leerte, Susy.
Un abrazo
Me encanta este relato y tu estilo literario. Sí, la conciencia es algo en lo que debemos pensar antes de llevar a cabo cualquier acto. Ella nunca miente: refleja la realidad interior...
Saludos
Ayer fui al cine y vimos una cinta llamada "El Matador" que trata de un asesino a sueldo buscando "retirarse del negocio" y vivir como cualquier burgués....¿Será posible ignorar que llenaron los bolsillos con el dinero por derramar la sangre ajena?
Miramos el espejo y nunca estamos seguros de lo que vemos. Lo que somos, lo que fuimos o lo que podríamos haber sido.
Como todo el mundo sabe, los espejos tienen vida propia y reflejan lo que se les antoja.
Los espejos siempre nos dicen la verdad sobre nosotros mismos, somos nosotros los que no queremos creer a los espejos.
Besos
Creo que me haré amiga de Oscar, tenemos mucho en común... Es, sin duda, un "minúscula".
Oye no llevaría puesta la capa de Harry Poters, la que le hacía invisible?
Me ha gustado mucho tu artículo.
Saludos
Los espejos no mienten...
son como una conciencia
Un abrazo
Espejos; son cuadros de realidad, bonito blog, gracias por la visita
Byebye
No se ve, porque su alma está en otra parte.
Saludos
Me ha parecido maravilloso sencillamente. Te he encontrado por casualidad y, a fuer de ser sincero, aún no he leído sino este "Espejos". Ahora sigo, prométolo.
Te leo.
Es cierto los epejos no mienten pero al alma reflejada en ellos si se la puede engañar............
A veces nos miramos en el espejo, y no conseguimos vernos.... solamente hay que esperar a encontrar nuestros ojos.
besos.
Querida amiga, que bello lo que escribes y cuantas maneras de sentirlo.
A veces nos reflejamos en un espejo y vemos la más absoluta nada...
Me aterra pensarlo.
Más de un beso
Greta
No me extraña que amase los espejos: venís de una tierra de vampiros.
:-)))
Hola Susy :)
Que grato ha resultado visitar tu espacio. El espejo reflejan la verdad...Nuestros ojos son los que en ocasiones se niegan a creer lo que ven :)
Me gusto.
Saludos desde México.
;o)
El ultimo parrafo esta bien.
Un abrazo de un escritor en Madrid.
Somos lo que somos capaces de hacer y a veces no hay vuelta atrás.
Extraordinariamente escrito y contado. Admirable.
:)
El más grande espejo donde deberíamos mirar, es en nuestro interior, para intentar que lo que se refleja no nos haga daño.
Me encanta....tus letras son cada dia mejores..para mi.
Mil bikos.
Bravísima Susy,
me envuelven tus historias, tus palabras y tú.
Ya dije que te amo?
Que duro, quizás por eso me dan miedo los espejos por que de repente ver algo que me asuste de mí en ellos, jejejeje
delicioso tu relato, tienes un don
Si te quedas mirando a ti mism@ fijamente en un espejo probablemente termines apartando la vista por miedo de lo que poco a poco va apareciendo...tu verdadera realidad...
Me ha gustado tu relato
saludos desde chile!
Luz
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